miércoles, 21 de julio de 2010

los pies siempre buscan el suelo...

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La rueda de la fortuna me marea de solo mirarla, recuerdo un par de veces haberme subido en ella cuando pequeña, y no puedo recordar una sensación mas horrible que la de mis pies flotando sobre aquella pieza de metal que tambaleaba, nunca desee mas poner mis pies sobre la tierra, amo ese anclaje, esa seguridad, cerraba los ojos, y aun así ese aire que golpeaba mi cara me hacia sentir indefensa ante tanta inmensidad, cerrar los ojos podía ser huir o buscar otro camino, cierro los ojos y aun veo.

Varios años después me subi a un kayak en las playas de la quinta región, era una rara sensación mirar aquella inmensidad azul que había intentado tragarme un par de veces antes y que en aquel día volvía a probar suerte, pero la sola compañía de sus ojos me hacia sentir un poco mas segura. Mirar el mar me hacia valorar mi suerte, que indefensa me sentía, la naturaleza  tiene esa magia de hacerte desaparecer, solo eres uno mas para ella, no necesitas palabras, no hay marcas, dinero, ni mentiras, tu suerte la cambia el viento y tu solo debes dejarte llevar por el movimiento que este provoca en sus olas. Remar para el mismo lado movía el kayak,  el viento golpeaba mi cara y yo volvía a sentirme pequeña.
amo poder caminar lentamente y observar, que mis pies sientan la tierra, las piedras, sentirme segura y desde allí mirar el cielo, el mar, sentir el viento, mirar desde la tierra , cerrar los ojos...porque mis pies siempre buscan el suelo.

Ese amor que espera.

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¿Como hacer para que el tiempo no te cambie, como esperar y estar preparado?...

Amo con ese amor que espera, pero  al pasar el tiempo ya no espero de la misma manera en que lo hacia antes,  no siento ansias, no sufro, sigo añorando pero no de la misma forma, ahora lo hago de forma pacifica. Ya no espero que en casa me fije su mirada, el tiempo pasa, el tiempo me cambia, y aveces desearía que no lo hiciera, quisiera sentir un poco de esa desazón por su falta de preocupación, pero ya no, y es aquello lo que me preocupa, me pregunto si ese amor que yo sentía por él sigue allí de otra forma o simplemente ya no está, se supone que el es quien me dio la vida, aunque  a veces siento que me ha quitado un poco de ella también, y lo miro y no entiendo porque esa volatilidad con el mundo, esa falta de compromiso, esa in-expresión y su hipotermia de la que no puedo evitar contagiarme. Que dolorosa resulta su cercana distancia, sus ojos perdidos en cualquier lugar menos en mis ojos, sus palabras que no encuentran las mías y su poco interés para con mi vida.
Con los años me di cuenta que era una gran hombre, confiable, simpático, inteligente, un buen amigo de sus amigos, trabajador, paciente, preocupado de su familia, pero ....papá no entra en esa lista, y yo solo me conformo con que a veces me pregunte como estoy y luego finja que me escucha mientras mira la tv...