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Miro de frente, no necesito palabras ni pistas, puedo leer, intuir, oler, presentir, esta vez no quiero palabras, no necesito de ellas, son oscuras, confusas, son como arma blanca...
Miro de frente, no necesito palabras ni pistas, puedo leer, intuir, oler, presentir, esta vez no quiero palabras, no necesito de ellas, son oscuras, confusas, son como arma blanca...
La lluvia confunde a mis ojos, el sonido de las gotas unidas - agridulce melodía-, camino por la ciudad a paso lento, busco refugio ,
(le temo a la lluvia no me gusta como susurra)
subo las escaleras, huelo el café, toco la puerta, me siento...
(le temo a la lluvia no me gusta como susurra)
subo las escaleras, huelo el café, toco la puerta, me siento...
El tiempo no existe, me pierdo en aquel túnel oscuro donde las sombras son la luz, cierto brillo encandila mis neuronas, aquel tictac y el sonido final de sus palabras me recuerda otro lugar, otro tiempo, pero el crujir de los huesos de sus dedos hace que despierte de mi trance, fueron segundos en los que pude leer las sombras, los gestos, las heridas de guerra, los dolores, puedo esconderme de su mirada tras el vapor del café y la cuchara que nunca saco de la taza, - pienso luego existo y luego solo deseo existir -, pero no...
Mi cabeza funciona como mandala, cada una de sus palabras me llevaba a un pensamiento engorroso, pero una de tantas quedó flotando en mi cabeza, aquella que nunca pude practicar -desconfianza- y ¿Cuál es el real sentido de aquella palabra?.
ya no llueve, la melodía se acabó, y el café ya no me sabe tan amargo, miro el reloj, la puerta gruñe, salgo y la humedad de la tierra llena mis pulmones, mis tocones se entierran en el barro, camino hacia el auto, me siento... el tiempo existe...
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