lunes, 7 de junio de 2010

Ella...

 *

como poder describir el dolor, aquel sazón a pena infinita que guardan sus palabras y esa inseguridad que me pone incomoda, robarle palabras no me resulta difícil y poder comprender su magnitud es todo un reto...

comparado con aquel dolor, mi sufrimiento no es mas que una gota de agua en el mar,  y a sus ojos mi dolor no es mas que parte de la malcriadez de alguien que lo ha tenido todo y solo quiere mas... aunque yo no estoy muy de acuerdo con ello, pero esta vez no hablamos de mi...

cada gesto de su cara me provoca una sensación de culpabilidad inconmensurable, sus palabras me hacen sentir desdichada ante mis momentos de dicha infinita, que los he tenido, pocos si, pero ahí están guardados. Las ganas de abrazarle fluyen por mis brazos pero se detienen en la punta de mis dedos, pienso que debo decir... aveces las palabras no son como uno las espera y hacer promesas al sol sobre un cubo de hielo no estaría bien, decido callar pero sus ojos se clavan en los mios queriendo robarme palabras, y yo  que normalmente pienso mas de lo que hablo no se que palabras elegir, se que no puedo prometer nada, temo a no elegir las palabras correctas y solo atino a tomar sus manos y a decirle que solo puedo otorgarle mis oídos, mis brazos y mis fuerzas, que puede contar conmigo hasta infinito, pero aquello no le basta, me mira y sigue su camino....

domingo, 6 de junio de 2010

Tiempo, palabras, café...

 *

Miro de frente, no necesito palabras ni pistas, puedo leer, intuir, oler, presentir, esta vez no quiero palabras, no necesito de ellas, son oscuras, confusas, son como arma blanca...

La lluvia confunde a mis ojos, el sonido de las  gotas unidas - agridulce melodía-, camino por la ciudad a paso lento, busco refugio ,
(le temo a la lluvia no me gusta como susurra) 
subo las escaleras, huelo el café, toco la puerta, me siento...

El tiempo no existe, me pierdo en aquel túnel oscuro donde las sombras son la luz, cierto brillo encandila mis neuronas, aquel tictac y el sonido final de sus palabras me recuerda otro lugar, otro tiempo, pero  el crujir de los huesos de sus dedos hace que despierte de mi trance, fueron segundos en los que pude leer las sombras, los gestos, las heridas de guerra,  los dolores, puedo esconderme de su mirada tras el vapor del café y la cuchara que nunca saco de la taza,  - pienso luego existo y luego solo deseo existir -, pero no... 
Mi cabeza funciona como mandala,  cada una de sus palabras  me llevaba a un pensamiento engorroso, pero una  de  tantas quedó flotando en mi cabeza, aquella que nunca pude practicar -desconfianza-  y ¿Cuál es el real sentido de aquella palabra?.

ya no llueve, la melodía se acabó, y el café ya no me sabe tan amargo,  miro el reloj, la puerta gruñe, salgo y la humedad de la tierra llena mis pulmones, mis tocones se entierran en el barro, camino hacia el auto, me siento... el tiempo existe...