domingo, 17 de mayo de 2009

Palabras agridulces...

Desde pequeña he sido susceptible a las palabras, siempre preferí los golpes o los castigos, antes de oír cualquier discurso lleno de insultos y humillaciones disfrazadas.
Cada cierto tiempo nacían palabras llenas de arrepentimientos, que nunca fueron dichas cuando era preciso, palabras que ahora sonaban sin sentido, pero ese mismo sin sentido dejaba un sabor amargo.
Vivo de palabras, construyo realidades, trabajo con palabras y a la vez trato de protegerme de ellas, les temo y bastante, incluso mucho más de lo que le temo a la Smith & Wesson de un amigo.
Palabras que destruyen mis edificios, y cuestionan mis cimientos, mis sentimientos, palabras agridulces, amargas, pasadas a la sal, vencidas, nunca dulces, siempre con un pero, con un toque de duda, de arrepentimiento o indiferencia.
Palabras que no se lleva el viento...

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