Tratando de obviar lo obvio en mi vida, tratando de encontrar algo más que este vacío, queriendo a quien no me quiere, amando a quien no me ama, pero amando, tratando de olvidar lo inolvidable, buscando perdonarme por no ser fuerte, culpándome por no culparlo, voy a ayudar a hogares de ancianos, cuido niños pequeños, como si eso me ayudara a aliviar mis culpas, mis dolores ,me engaño, me escondo tras mi sonrisa, tras mi harapos, tras mi guitarra y mi computador, mientras miro como todos siguen sus caminos. Respiro recuerdos, escribo recuerdos, hablo recuerdos, sueño recuerdos, canto recuerdos, dibujo recuerdos y busco respuestas, que no me dan, palabras innecesarias que si me dan, preguntas que no quiero responder, personas de las que huyo pero a la vez no puedo dejar, y prendo la TV, la radio, el computador, el MP3, a veces necesito oír más que mi voz, más que mis pensamientos, esos pensamientos que construyen edificios y los detonan después. Intento no cuestionarme sobre para que estoy aquí, ocupando espacio, y luego estoy escribiendo cosas como estas.
Escribo una y otra vez las mismas cosas, como si eso me ayudara a sanar un poco, pero no, todavía pregunto las mismas cosas, me duelen las mismas cosas, sigo oyendo silencios que no me conforman que no me confortan, sigo oyendo discursos sobre lo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros y el por qué de cada cosa, citas bíblicas, parábolas y toda clase de historias que trato que me adormezcan y no lo hacen. De vez en cuando sólo lloro y lloro como una Magdalena, como un cocodrilo (si es que de verdad lloran ) lloro con y sin sentido, sólo lloro, otros días me tiro a mi cama y no me levanto hasta que alguien me obliga, y lo días que restan trabajo todo el día y un poco de la noche, me anestesio.
Huyo de los hombres que puedan quererme, amarme o quizás sólo besarme y llevarme a la cama, huyo de ellos y de mí, de lo que no quiero sentir y lo busco porque en él encontré lo que quiero sentir.
Escribo una y otra vez las mismas cosas, como si eso me ayudara a sanar un poco, pero no, todavía pregunto las mismas cosas, me duelen las mismas cosas, sigo oyendo silencios que no me conforman que no me confortan, sigo oyendo discursos sobre lo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros y el por qué de cada cosa, citas bíblicas, parábolas y toda clase de historias que trato que me adormezcan y no lo hacen. De vez en cuando sólo lloro y lloro como una Magdalena, como un cocodrilo (si es que de verdad lloran ) lloro con y sin sentido, sólo lloro, otros días me tiro a mi cama y no me levanto hasta que alguien me obliga, y lo días que restan trabajo todo el día y un poco de la noche, me anestesio.
Huyo de los hombres que puedan quererme, amarme o quizás sólo besarme y llevarme a la cama, huyo de ellos y de mí, de lo que no quiero sentir y lo busco porque en él encontré lo que quiero sentir.
Salgo a caminar, busco historias para escuchar, sonrisas, colores, olores, formas, ruidos, cosas que pueda recordar para no pensar en todo esto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario