Como juzgar a alguien que me amaba a su manera, buena o mala, era su manera, no conocía otra, desde el principio supe la verdad, pero necesitaba creer, él me amaba y yo necesitaba ese amor. Nunca conocí a alguien que me amara o que por lo menos dijera que lo hacia, era eso lo que me acercaba cada día a él, yo no tenía nada más para dar a cambio, pues lo único que poseía eran mis colores, el amor para mi era sólo algo de novelas venezolanas.
Me deslumbraban esos ojos cafés y escucharlo hablar era un deleite, por él conocí a Benedetti y a Silvio Rodríguez, me enamore de la guitarra y de cantar, aprendí que caminar me hacia mas feliz que manejar el auto que tenía mamá en esos años, aprendí a escribir lo que sentía y pensaba para convertirlo en melodía y aún no dejo de hacerlo, aprendí que el silencio era necesario, que la paciencia era mi mejor virtud pues la puso a prueba millones de veces, aprendí a quererlo cuando era mi amor y cuando se convertía en esa persona que me adornaba la cara y me quitaba los colores, cuando me cantaba al oído y cuando me estrellaba contra la pared, Sólo lo quería...
Al pasar el tiempo ya no le eran suficientes mis colores, quiso más, quería lo único que no tenía para regalar, nunca pudo entenderlo o nunca quiso entenderlo pues mientras más se lo negaba más interés le tenía. El tiempo siguió pasando y cada día pasaba menos tiempo con mi amor y más tiempo con ese ser que no conocía, era difícil estar a su lado, pero yo lo quería.
Al pasar el tiempo ya no le eran suficientes mis colores, quiso más, quería lo único que no tenía para regalar, nunca pudo entenderlo o nunca quiso entenderlo pues mientras más se lo negaba más interés le tenía. El tiempo siguió pasando y cada día pasaba menos tiempo con mi amor y más tiempo con ese ser que no conocía, era difícil estar a su lado, pero yo lo quería.
Cada día insistía en obtener lo que yo no quería dar, pero un día me adorno tanto la cara que no tenía fuerzas ni para llorar pues hasta las lagrimas me dolían, no era el dolor físico si no el dolor de algo arrebatado...
Siempre estaba ahí, incluso cuando no era necesario, pero esta vez era distinto porque lo necesitaba más que nunca, lo necesitaba el doble, lo busque por todos lados, 112 días, 2.688 horas, 161.280 min. pero no lo encontraba , era como si mi tierra se lo hubiese tragado, sabia que estaba en el mismo lugar de siempre y aún así nunca dí con él . No supe que le dijo a sus amigos y familia para que me lo negaran, pero era algo que me esperaba, pues siempre supe la verdad. Después de un tiempo cuando las heridas del cuerpo sanaron volvió a buscarme pero ahora era distinto pues lo quería lejos de mi.
Siempre estaba ahí, incluso cuando no era necesario, pero esta vez era distinto porque lo necesitaba más que nunca, lo necesitaba el doble, lo busque por todos lados, 112 días, 2.688 horas, 161.280 min. pero no lo encontraba , era como si mi tierra se lo hubiese tragado, sabia que estaba en el mismo lugar de siempre y aún así nunca dí con él . No supe que le dijo a sus amigos y familia para que me lo negaran, pero era algo que me esperaba, pues siempre supe la verdad. Después de un tiempo cuando las heridas del cuerpo sanaron volvió a buscarme pero ahora era distinto pues lo quería lejos de mi.
Ya no quedaba ningún color de aquel hombre que conocí…
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