miércoles, 18 de marzo de 2009

Rutina...

Doy gracias por abrir mis 2 ventanas pero aveces no quisiera ver ciertas cosas, me cuesta pararme de mi cajón es como si mi envase pesara mas de lo normal, me baño, me escondo tras mis harapos, recojo mi bolso, corro para tomar el micro que pasa justo a las 7:15, si me demoro un minuto tengo que esperar 15 minutos más y ya no llego a la hora, veo las mismas caras, hasta me siento cómoda con el olor a petróleo, acuarela de perfumes y transpiración.
me bajo una cuadra antes sólo para caminar un poco, cruzo la carretera para evitarme una pasarela sin sentido que mas que dar ayuda, quita tiempo, corro otra vez, entro a la UDA ,llego a mi sala, me siento al final para observar a mis compañeros, escucho la clase, escribo, escribo, pienso y pienso ciento de cosas, termino mi clase, me siento en el patio, busco a mis 5 amigos, hablo de los 7 pelos de sobra que tiene el gato de la vecina, que por cierto trabaja toda la noche en su casa (sólo descansa los martes) los gemidos y al reguetón ya suenan a canción de cuna, -me recuerda mucho a una historia de Hernán Rivera Letelier, claro que en otro tiempo y espacio- , vuelvo a mis clases, escucho, opino para mi, pienso, parpadeo , imagino, escribo y dibujo pensamientos, cosas oníricas, quizás un poco utópicas o tal vez reales, aveces esa línea es un poco delgada para mi. Termino mis clases, tomo el micro de letrero azul, la misma ruta de siempre, los distintos minutos pero la misma cantidad, distintas caras (a esa hora ya hay diferencia, en la mañana siempre son los mismos) llego a mi casa, saludo a mi kitty, prendo mi archivador de recuerdos, me conecto a la vida, me acerco a las personas que quiero, las leo, las miro, aveces las escucho, las extraño, las añoro y me anestesio, trato de no pensar, pero siempre vuelvo a extrañar, digo te quiero aunque nadie me conteste, aveces escribo y nadie lee más allá, caliento mi comida o aveces la cocino, como sólo cuando tengo mucho hambre porque no me gusta comer sola, apago mi archivador, con mis 6 cuerdas y mi nudo en la garganta armonizo mi cabeza, salgo a caminar, trato de no pensar otra vez, saludo a la abuelita María que siempre se sienta a las 6 en punto a tomar mate en la puerta de su casa, me regala una sonrisa y tal vez una historia ( sonrisa que voy a buscar, me hace falta ), sigo caminando me siento a mirar como todo sigue su camino, vuelvo a mi caja de cartón, me baño, me pongo mi pijama o aveces una polera que me regalaron, me trae recuerdos, me gustan esos recuerdos, me acercan, me acuesto, apago la luz, actualizo pensamientos, pero me demoro bastante para poder apagar mi cabeza, duermo 4 horas en promedio cada noche, a veces más a veces menos, y empiezo la misma rutina, con otro sabor, otro olor, tal vez otro color…

viernes, 13 de marzo de 2009

Esto de Querer, Sin Querer, Queriendo...

Que manía ésta de querer sin querer hacerlo,
queriendo que te quieran, pero sabiendo que no lo hacen,
y ni así dejando de querer.

Quisiera tantas cosas, pero en pedir no hay engaño,
no me pueden prohibir soñar y menos querer,
por lo menos todavía es gratis.

Quisiera dejar de querer, me refiero a el hermano pequeño del amor,
dejar de sentir esa sensación de estar tan llena y después sentirme tan vacía,
esa sensación de querer y que no me den la oportunidad de quererlos como quiero.

Que manía ésta de Querer, sin ser Querido...

jueves, 12 de marzo de 2009

Aqui no hay culpas, sólo se rompió el cristal.

Aquí no hay culpas sólo se rompió el cristal dijo mamá, me da igual quien lo ha roto lo único que importa es como lo van a reponer, el mundo no deja de girar por que sientan culpa o pena, lo único que importa es el hecho y la solución...
Pero que ganas tengo de pegar ese cristal o de volver el tiempo atrás, antes de destruir con los pies lo que tanto me costo hacer con las manos, hasta el día de hoy me arrepiento, pues hay errores que salen caros y este cristal me sigue costando cada gramo.

Destruyendo con los pies, lo que hice con las manos.

Con las manos me demoré años en escribir una historia, mi historia, construí los cimientos que debían soportar mi casa hecha de recuerdos, los hice firme tan firme que ni las lagrimas los podían desvanecer, mi casa tenía un pasado que servía de cimiento y un presente que cada día le creaba nuevos detalles, de futuro no tenía nada ,pues nunca había pensado mucho en ese material para ponerlo en mis ventanas pues era muy débil y nada debía debilitar mi construcción, el techo era de Fe y paciencia pues era lo único que podía soportar grandes diluvios.
Pasaron varios años para que pudiera terminar mi casa, era hermosa y sobre todo muy firme, nada la movía, ni siquiera los terremotos que hubieron en esos años.
Con los pies me demoré meses en destruir mi casa, nunca tuve real conciencia de lo que estaba pasando, no escuché cuando se cayó mi techo, no vi cuando se fueron opacando los colores y no me di cuenta cuando sus cimientos empezaron a desvanecerce, pues me empecé a preocupar de construir su casa, elegí los materiales para sus cimientos ,pinté sus paredes con mis colores, busqué materiales para fortalecer su techo y lo logré, pero mientras construía su casa, la mía se cayó en pedazos.
Destruí con los pies, lo que tanto me costó hacer con las manos.

miércoles, 4 de marzo de 2009

...De uno en uno hasta ciento doce...

Como juzgar a alguien que me amaba a su manera, buena o mala, era su manera, no conocía otra, desde el principio supe la verdad, pero necesitaba creer, él me amaba y yo necesitaba ese amor. Nunca conocí a alguien que me amara o que por lo menos dijera que lo hacia, era eso lo que me acercaba cada día a él, yo no tenía nada más para dar a cambio, pues lo único que poseía eran mis colores, el amor para mi era sólo algo de novelas venezolanas.
Me deslumbraban esos ojos cafés y escucharlo hablar era un deleite, por él conocí a Benedetti y a Silvio Rodríguez, me enamore de la guitarra y de cantar, aprendí que caminar me hacia mas feliz que manejar el auto que tenía mamá en esos años, aprendí a escribir lo que sentía y pensaba para convertirlo en melodía y aún no dejo de hacerlo, aprendí que el silencio era necesario, que la paciencia era mi mejor virtud pues la puso a prueba millones de veces, aprendí a quererlo cuando era mi amor y cuando se convertía en esa persona que me adornaba la cara y me quitaba los colores, cuando me cantaba al oído y cuando me estrellaba contra la pared, Sólo lo quería...
Al pasar el tiempo ya no le eran suficientes mis colores, quiso más, quería lo único que no tenía para regalar, nunca pudo entenderlo o nunca quiso entenderlo pues mientras más se lo negaba más interés le tenía. El tiempo siguió pasando y cada día pasaba menos tiempo con mi amor y más tiempo con ese ser que no conocía, era difícil estar a su lado, pero yo lo quería.
Cada día insistía en obtener lo que yo no quería dar, pero un día me adorno tanto la cara que no tenía fuerzas ni para llorar pues hasta las lagrimas me dolían, no era el dolor físico si no el dolor de algo arrebatado...
Siempre estaba ahí, incluso cuando no era necesario, pero esta vez era distinto porque lo necesitaba más que nunca, lo necesitaba el doble, lo busque por todos lados, 112 días, 2.688 horas, 161.280 min. pero no lo encontraba , era como si mi tierra se lo hubiese tragado, sabia que estaba en el mismo lugar de siempre y aún así nunca dí con él . No supe que le dijo a sus amigos y familia para que me lo negaran, pero era algo que me esperaba, pues siempre supe la verdad. Después de un tiempo cuando las heridas del cuerpo sanaron volvió a buscarme pero ahora era distinto pues lo quería lejos de mi.
Ya no quedaba ningún color de aquel hombre que conocí…